6 Julio 2007
Hace poco fui abordado por un comunicador vinculado a una de las más grandes empresas del sector alimentos de Colombia. Se encontraba en un proceso de reingeniería que fue solicitado por la Gerencia General con el ánimo de fortalecer institucionalmente el área. En medio de las muchas tareas que debía ejecutar en el proceso, se encontró con una pregunta que no pudo resolver cabalmente: ¿Qué información requiero como DirCom para tomar mejores decisiones para la empresa?
La pregunta nos llevó por un interesante recorrido y exploración al interior de la organización, que fuimos complementando poco a poco con esporádicos viajes al exterior. He aquí un listado de los principales datos que se requieren para tomar las decisiones que garantizarán (o al menos impulsarán) que el proceso funcione de manera efectiva:
1. Plan estratégico: ¿Cuál es el plan estratégico de la compañía y cuáles son sus objetivos? La respuesta a estas dos preguntas nos ayudará a resolver otra inquietud: ¿Qué puede hacer la comunicación para ayudar a alcanzar las metas de la organización? Si usted no tiene claridad de dónde hace link la comunicación con la estrategia corporativa, es un buen momento para reflexionar sobre ello y la respuesta la encontrará revisando el plan de la empresa.
2. Stakeholders: ¿Cuáles son los públicos con los que la organización necesita construir vínculos para hacer posible la realización de las metas definidas en el plan estratégico? ¿Cuáles son sus características sociodemográficas? ¿Cuáles son las variables culturales que pueden incidir positiva o negativamente en la calidad de las relaciones que dichos públicos construyan con la organización? La respuesta a estas preguntas debe conducir a generar una visión de la forma como la organización puede gestionar unas relaciones simétricas bidireccionales, tal como lo define James Grunig al hablar de aquellas en las que tanto la empresa como los públicos confían, están satisfechos, influyen sobre el otro y se benefician mutuamente de la relación.
3. Posicionamiento: ¿Qué saben los públicos de la organización? ¿Qué creen que es y qué hace? ¿Qué aspectos positivos o negativos reconocen de su gestión, de las personas que la manejan, de los productos y servicios que ofrece, de su papel como ciudadano corporativo? ¿Qué actitudes, conductas o comportamientos asumen o están dispuestos a asumir en su relación con la organización, y en qué circunstancias? La respuesta a estas preguntas, sumadas a las que ya se dieron en el numeral 1, nos ayudarán a definir el rumbo estratégico de la comunicación corporativa en la organización, es decir, cómo debe actuar para que este proceso se convierta realmente en un elemento estratégico de la gestión corporativa.
4. Canales de comunicación: ¿Cuáles son las formas de comunicación que utiliza una organización? ¿De qué manera los mensajes claves y el discurso reputacional de la organización está involucrado en dichos canales? ¿Cuáles son los canales más influyentes y por qué? ¿Influye más la comunicación interpersonal que los canales institucionales? ¿Son creíbles? ¿Qué aspectos de cada canal son dinamizadores y cuáles son barreras de comunicación? La respuesta a estas preguntas le permitirá a usted tomar decisiones sobre qué canal de comunicación utilizar o fortalecer en sus estrategias internas y externas.
5. Diagnóstico informacional: ¿Cuál es la información que necesitan sus stakeholders para propiciar una relación simétrica? ¿Se está generando esa información? ¿Qué barreras existen para que no se genere? Como Dircom, es importante que conozca sus fuentes de información en la empresa y las características de los datos que cada área debe generar y cómo debe fluir ella tanto interna como externamente.
Podría decirse que la información anterior es importante para ayudar a definir el rumbo estratégico de la comunicación. No obstante, estos datos hay que aterrizarlos y viabilizarlos de acuerdo a las posibilidades logísticas y presupuestales de la organización. Por ello se requiere contar también con datos de segundo nivel:
1. Costos de producción de los canales y formas de comunicación: Claro, todo plan implica tener claridad de cuáles serán los costos de desplegar las acciones comunicativas. Necesitará conocer proveedores, ofertas, posibilidades de negociación, para poder tercerizar los procesos que necesiten apoyo externo, regularmente asociados a la producción de canales de comunicación.
2. Qué hacen otras organizaciones similares: Siempre será importante, al momento de validar las estrategias a seguir, examinar el mercado. ¿Cómo se comunican sus competidores? ¿Cuáles son las mejores prácticas del mercado? ¿Cuáles son las nuevas tendencias? Internet, las publicaciones especializadas, los medios masivos de comunicación, los eventos académicos, serán fuentes importantes para acceder a estos datos. Claro, también puede hacer benchmarking dialogando directamente con otros directores de comunicación.
3. Procesos: ¿Qué tan competitiva es la plataforma de comunicación de su empresa? Siempre he sostenido que no basta con armar buenos planes de comunicación si los cimientos comunicativos de su empresa no son sólidos. ¿Hay políticas y directrices? ¿están escritas? ¿Se cumplen? ¿las conocen?
4. Cultura comunicacional: ¿Los colaboradores de su organización son conscientes de la responsabilidad que tienen frente al proceso comunicativo? ¿Frente al cuidado y protección de la marca? ¿frente a la importancia de ser transparente? ¿Frente a la importancia de comunicar oportunamente? No olvidemos que por más que usted despliegue su capacidad y talento, usted será siempre un intermediario que procesa información que otros generan. Si ellos no lo hacen como es debido, de nada sirve el proceso. Así mismo, una estupenda estrategia de medios podrá fracasar si los empleados de la línea frontal no están articulados con el discurso corporativo y no actúan en esa dirección.
5. Expectativas de la Dirección frente al proceso comunicativo: Si bien es cierto que el plan estratégico debería reflejar lo que la Dirección o Presidencia de la empresa quiere, ello no siempre sucede. Es importante contar con este aliado. De allí la necesidad de saber qué espera, qué necesita y qué tanto se puede entregar.
En principio, no se preocupe si no sabe todo esto. Si no tiene los datos. Preocúpese más bien si sabiendo que los requiere, deja pasar el tiempo y sigue tomando decisiones por pura intuición, con base en la siempre importante experiencia, o arrastrado por la inercia corporativa. Porque en algún momento, la empresa empezará a pensar en la necesidad de optimizar los recursos invertidos en el proceso comunicativo.
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22 Junio 2007
No tengo estadísticas precisas para comparar la realidad colombiana de los directores de comunicación con la que viven estos profesionales en Europa. Un estudio realizado por la European Association of Communication Director, refleja varios datos interesantes, que voy a confrontar con lo que he visto en nuestro país. El dato inicial corresponde a lo que arroja el estudio europeo, realizado entre 1100 profesionales de 29 países:
1. Varón de 30 a 40 años: En Colombia, creo que la profesión está dominada por las mujeres y la tendencia va en aumento. Hay más inclinación de las mujeres hacia el énfasis organizacional en las universidades.
2. Procedente del marketing o el periodismo: En Colombia es usual que muchosdirectores de comunicación vengan del periodismo, no tanto del marketing. Se prefieren así por el conocimiento que tienen de los medios y los periodistas.
3. Ingresos de 100 mil euros anuales: Claro, nuestra realidad económica es bastante diferente por obvias razones, pero conozco Directores de comunicación que apenas superan elmillón y medio de pesos de salario mensual, y otros que alcanzan los10 millones.
4. Presupuesto para inversión cercano a los 500 mil euros, sin incluir publicidad:En estas cifrastambién nos superan radicalmente, pues incluso en las grandes empresas, es difícil encontrar presupuestos anuales superiores a los mil millones de pesos. Repito, sin incluir inversiones en publicidad.
5. En el 37% de los casos, comunicación interna y externa están unidas: Creo que la tendencia puede ser similar en Colombia. Algunas de las grandes empresas han separado sus departamentos de comunicación, pero el mayor porcentaje (y pienso que debe ser así) considera que se requiere, más que colaboración, coherencia para que la estrategia y el discurso estén alineados tanto adentro como hacia afuera.
6. Los principales stakeholders son los periodistas y los empleados: Fiel reflejo de lo que hacemos en nuestro entorno, en donde frentes de trabajo como la comunicación con los clientes, con los inversionistas, con la comunidad, todavía son tímidos en las estrategias comunicativas.
Por lo demás, el mayor pocentaje de encuestados manifiesta estar satisfecho con su empresa, su salario y con lo que hace. Si usted tiene comentarios que ratifiquen o contradigan mis impresiones, por favor escríbalas. Será importante conocer sus opiniones y compartirlas.
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24 Mayo 2007
La Universidad Externado de Colombia encuestó 1009 personas de varias ciudades capitales en Colombia. Una de las muchas conclusiones del estudio es que los colombianos se restringen de hablar. De acuerdo a lo divulgado por el diario El País, "en una evaluación de 1 a 5, en promedio 2,6 siente que es más seguro callar que expresar opiniones no compartidas; 2,3 que es difícil expresar una opinión cuando se cree que los demás no están de acuerdo y 2,6 opta por seguir la corriente".
Lo que dicen los colombianos sucede también en las empresas, ecosistemas que muchas veces se caracterizan por estilos de dirección autocráticos que reducen o eliminan cualquier posibilidad de generar opiniones abiertas y muchas veces opuestas al pensamiento de los líderes de una empresa.
Cuando se afirma que es más seguro callar que expresar opiniones no compartidas, migramos al contexto corporativo y encontramos que la seguridad del silencio es a su vez la seguridad de conservar un determinado cargo. Antes que entrar en conflicto con los dueños o directivas de la empresa o parecer de la oposición por afiliarse a un sindicato, muchos empleados prefieren trabajar calladamente y guardar sus opiniones, lo cual se hace mucho más evidente si su entorno está alineado con el pensamiento del Director.
Conocí una organización marcada por un fuerte estilo presidencial: si el Presidente lo dice, se hace o se hace. Si el Presidente lo afirma, todos avanzan en la misma dirección. Aún si no tiene razón, nadie se atrevía a cuestionarlo, por la poderosa dominancia que ejercía sobre el resto de la organización. Íncluso, los Comités directivos en la empresa se convertían a veces en un monólogo pues el 90% del tiempo hablaba el Presidente. El 10% restante lo utilizaban los demás integrantes del equipo para respaldar esas posiciones.
En un entorno en el que la comunicación es fundamentalmente vertical descendente, es difícil generar ecosistemas en los que la opinión libre y abierta, la retroalimentación, la escucha constante, la posibilidad de discernir y cuestionar, sean parte permanente de la vida de una organización.
Sería interesante estudiar organizaciones en los que la crítica sea posible sin estar afiliado a un sindicato, en los que la crítica sea posible sin que el empleado sea colocado en la mira, en los que el disenso sea el motivo para generar mayores espacios de participación.
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17 Mayo 2007
Estamos a punto de terminar el primer semestre del 2007 y sorprendentemente (aunque no tanto) las actividades académicas asociadas a la comunicación organizacional han brillado por su ausencia.
Ningún foro, congreso, seminario parece en la agenda de las empresas de comunicación y universidades para este período. De hecho, para el segundo semestre sólo aparece el Congreso de comunicación que organiza la Universidad Javeriana, este año en Barranquilla, en asocio con la Universidad del Norte.
Inquieta cuando venimos de un año que, como el 2006, tuvo por lo menos unos diez eventos grandes y pequeños, masivos y otros no tanto, sobre comunicación y relaciones públicas.
Inquieta cuando en estos primeros cinco meses he visto programaciones de por lo menos cuatro grandes eventos asociados a temas de mercadeo y publicidad.
Qué sucede? Es difícil saberlo, pero es un síntoma del poco interés que estos eventos tienen, tanto de parte de quienes pueden organizarlos como de quienes pueden asistir. O como me lo dijo alguien cuando le hice este mismo comentario: "Es que casi todos los años hay que ver casi a la misma gente hablando de los mismos temas sin ninguna evolución. Pueden ser muy importantes pero nada justifica volver a escuchar lo mismo".
Hace poco escuché un conferencista en Ecuador. No había tenido la oportunidad de escuchar sus puntos de vista en casi cinco años. Su discurso no había cambiado, lo que me ayudó a entender la posición de mi colega.
Eso así, anticipo desde ya que el evento de la Universidad del Norte parece que va a cambiar esa tendencia. Pronto les estaré contando sobre su programación. Por ahora, reflexionemos sobre esta blanqueada en la agenda académica.
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11 Mayo 2007
A las pocas semanas de haber sido cuestionada por la forma como se pretendía influir en la escogencia del ganador del cuadro de Botero que se rifaba entre consumidores de alguna de sus cervezas (que por esas paradojas de la vida cayó en manos de un trabajador de Buenaventura), Bavaria vuelve a ser cuestionada por sus prácticas de gobierno.
Si habíamos tenido alguna duda en torno a la ética de la organización por haber intentado que el cuadro lo ganara algún asistente a los prestigiosos clubes, bares y restaurantes de las grandes ciudades de Colombia, las noticias de la última semana ratifican que hay algo que no es transparente en dicha organización.
La Superintendencia de Industria y Comercio optó por abrir una investigación contra dicha empresa "por la presunción de presuntas conductas anticompetitivas usadas para posicionar la cerveza marca Peroni, cerrando los canales de comercialización de cerveza Premium a los competidores.
El Superintendente de Industria y Comercio, Jairo Rubio Escobar, explicó que la evidencia encontrada en la averiguación preliminar muestra que para posicionar la cerveza Peroni, Bavaria S.A. presuntamente abusó de la posición de dominio que tiene en el mercado de la cerveza.
Bavaria distribuye ese producto por medio de bares y restaurantes exclusivos en varias ciudades del país pero lo hace a cambio de darles contraprestaciones para impedir que tales establecimientos comercialicen cervezas de otros competidores".
Este comunicado de la Superintendencia, aunque no representa un fallo definitivo, sí deja entrever dudas sobre las prácticas de gobierno corporativo de la organización. Hay una preocupación por la ética? Hay interés en ser y parecer correcto a los ojos de los ciudadanos y de sus miles de consumidores?
En un comunicado, Bavaria manifiesta que esas no son sus prácticas y que cada bar o restaurante es libre de vender otras marcas. No se entiende cuáles son las pruebas bajo las cuales la SIC abrió la investigación.
Como falta que los organismos de vigilancia den su veredicto final, sí es pertinente recordar que en el caso del cuadro, hubo una multa (pírrica) contra la organización. Algo debe revisar Bavaria para que esas prácticas no deterioren su reputación en el país. Es cierto que ya no es tan colombiana como antes (al menos en la propiedad), pero sigue siendo un símbolo de las bebidas en Colombia y América Latina.
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12 Abril 2007
Además de todas las embarradas que habitualmente hacen, ahora advertimos el oportunismo de algunos dirigentes políticos ante la crisis de una institución como la Policía Metropolitana de Cali. El atentado a la sede, que fue un crimen contra la ciudad y no sólo contra dicha organización, está siendo aprovechado por algunos políticos oportunistas para ser visibles en épocas preelectorales y pedir la renuncia del Comandante de la Policía, Luis Alberto Moore.
El oportunismo de los políticos no tiene antecedentes. Aprovechan cualquier circunstancia, buena o mala, para ser visibles ante los medios. Y allí, los periodistas, ingenuos o abusivos, pensando en la ciudadanía o simplemente en hacer más rating, caen ante la carnada del escándalo fácil.
Nada más tentador para un periodista que alguien criticando a alguien. Nada más facilista además. La necesidad que tienen de competir entre ellos (algo que realmente a la opinión pública no le importa) más por su ego que buscando mejor información cada vez más responsable, los lleva a darle visibilidad a cualquiera que cuestione, critique, denuncie y maltrate la reputación de otros.
Ya los otros tendrán la oportunidad, a veces no, de defenderse. Pero habrá quedado el daño, habrá quedado la calumnia. El periodismo piensa que su deber es registrarlo todo. Alguien pidió la cabeza del Comandante de la Policía, o del Ministro, o cuestionó al Director o Presidente de una institución, y había que divulgarlo. ¿Tenían fundamento las denuncias? ¿Tenían soportes técnicos? Nada de ello importa, por que lo que pesa es la "responsabildad" de contarle a los ciudadanos todo lo que esté sucediendo que sea de su interés. Y parten de la premisa que todo escándalo es de interés. Y si no es escándalo, ellos empiezan a darle esa connotación: Escándalo en la Policía por supuesta filtración de... Así titulan y seguirán titulando.
Creo que estamos en manos de una dictadura de los medios. Algún día, ojalá cercano, alguien tendrá que contar las maneras poco santas en las que incurre el periodismo para ser el cuarto poder.
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29 Marzo 2007
Decenas de departamentos de comunicación y consultoras en Colombia y América Latina continúan ofreciendo a los gerentes de las empresas informes en los que consignan los resultados exitosos de su gestión de medios, basados en los centímetros por columna y la ya famosa equivalencia publicitaria.
Táctica & Estrategia viene promoviendo maneras diferentes de medir esa gestión. Más exigente, más precisa, y más reveladora de los aciertos y debilidades de una estrategia de medios masivos.
Sin embargo, es un reto difícil. Acabamos de publicar un paper titulado MÁS ALLÁ DE LOS CENTÍMETROS POR COLUMNA, un documento metodológico que recoge y respalda un enfoque basado en el análisis de contenido.
De esta manera, es posible valorar una nota publicada en prensa escrita a partir del análisis de once variables que son calificadas en una escala de 1 a 5, análisis que se hace confrontando los resultados de la divulgación con los objetivos estratégicos de la organización, los objetivos mediáticos y sus retos reputacionales.
A manera de ejemplo, un titular de un informe que incluya el nombre de la empresa, tenga un direccionamiento favorable, y utilice palabras que puedan interpretarse como un elogio o reconocimiento a la gestión de la organización o sus directivos, tendrá la más alta valoración posible. Será diferente, si ese titular no incluye el nombre de la empresa. O si lo menciona, pero por el contrario es meramente descriptivo.
T&E desarrolló un modelo basado en un ejercicio de benchmarking a los principales métodos de medición de free press existentes, pero respaldado en un seguimiento y análisis a más de 10 mil registros noticiosos publicados en los dos últimos años en diferentes medios y sobre diferentes corganizaciones.
Con ese apoyo, desarrollamos el método y lo colocamos al alcance exclusivo de nuestros clientes en Colombia. Y pronto, en algunos países vecinos. Ya estaremos contando más sobre ello.
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12 Marzo 2007
Hay cifras contundentes sobre la afiliación de la fuerza laboral a las organizaciones sindicales en Colombia. Solamente el 4,6% se encuentra vinculado a ellas, demostrando la poca capacidad de convocatoria que hoy tienen dentro de la población asalariada. Las causas son muchas.
Una de ellas, la que reconocen los sindicatos en su posición de víctimas, es que los líderes sindicales son perseguidos, amenazados, presionadosy asesinados en nuestro país. Manifiestan además que hay una política laboral desde el gobierno respaldada por el sector privado para quitarles fuerza y capacidad de afiliación.
Pero para nada mencionan todas aquellas cosas que están desgastando su posicionamiento entre la fuerza laboral. No mencionan los privilegios que históricamente construyeron para sus directivos y líderes, que bastantes recursos financieros le han costado a muchas empresas del Estado en Colombia. Privilegios que, como sucedió en el caso de Foncolpuertos, desequilibraban dramáticamente las realidades salariales (trabajadores con un mínimo de formación profesional recibiendo pensiones de más de 15 millones de pesos mensuales).
No mencionan que todavía utilizan el discurso antiimperialista de la década de los 70. Sin entrar a debatir los cuestionables métodos del actual Presidente de los Estados Unidos, sí resulta absurdo pensar que empezando el siglo XXI todavía su discurso sea quemar banderas de ese país, promover marchas y protestas que terminan en saqueos y actos vandálicos, cuestionar toda política gubernamental sin mayor análisis, trabajar por debajo de cuerda con prácticas y actores al margen de la ley, apelar al populismo como argumento para ganar adeptos, tener un alto grado de maquiavelismo para la consecución de sus objetivos, no importarles arrastrar a las empresas y al país a su inviabilidadcon tal de asegurar sus objetivosy aparecer permanentemente como una fuerza que es capaz de cuestionar, pero incapaz de construir.
Y como dirán algunos que sí hacen propuestas, hay que ver el alcance que ellas tienen: más que pensar en la sostenibilidad de las organizaciones a las que pertenecen, piensan en cómo mantener unos privilegios que para nada convienen al futuro empresarial.
No obstante, es importante contar con sindicatos como fuerzas que representen a la población laboral, sin que ello represente llevarse por delante el futuro de las empresas. Para eso se necesita visión de largo plazo, y una mentalidad más amplia de los empresarios colombianos que contribuya a acercar sus puntos de vista y expectativas a las de los trabajadores.
En general, se requiere un plan ambicioso de gestión de la reputación, que de manera articulada, ayude a que las organizaciones sindicales recuperen su prestigio y credibilidad. No pueden iniciar este siglo XXI pensando de manera arrogante que todo lo que hacen está bien hecho. Nunca reconocen sus errores y desaciertos y eso es lo que el 96% de los trabajadores colombianos también le está cobrando hoy.
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