Podrá la Iglesia salvar su reputación?
No es un problema de Cali, ni de Colombia. La Iglesia Católica, históricamente, ha estado marcada por un velo de misterio que sólo es descubierto cuando, de manera aislada, alguno de sus líderes (llámense sacerdotes, curas, obispos, arzobispos, etc.) sale por su propia cuenta a ventilar públicamente lo que está sucediendo.
De entrada, no es posible estigmatizar a la institución por lo que sucede. Aunque pueden no ser casos aislados, no todos los integrantes de esta comunidad han tenido una vida ligada adesviaciones, y una que otra historia de corrupción administrativa que contradicen los principios que promueven desde el púlpito. Los casos han sido suficientemente divulgados: sacerdotes que tienen relaciones con otros miembros de la comunidad, sacerdotes que son padres de "familia", manejos poco claros de las limosnas que se depositan día a día en las Iglesias, entre otras cosas. A propósito, alguien sabe cuál es el monto de lo que depositan en limosnas en las iglesias? Además, alguien sabe qué se hace exactamente con ese dinero y en qué se invierte? Creo que en algún momento, y en aras de la transparencia, la Iglesia debería informar sobre estos manejos.
Perola Iglesia sí es responsable de no aparecer como una institución que quiere, desea y pretende solucionar de raiz los males que la están afectando. Siempre queda en el ambiente la idea de que, por el contrario, desean resolver internamente sus conflictos sin propiciar un debate público alrededor del tema.
A diferencia de otras instituciones, no parece ser la Iglesia el ente que convoque un día cualquiera a los medios de comunicación y a la opinión pública a informar sobre este tipo de situaciones. Por el contrario, cada vez se hace más evidente que prefieren no hablar del tema, o dar declaraciones confusas en las que, o niegan los hechos, o minimizan su importancia.
Un sacerdote mencionaba hace poco que esa falta de transparencia de la Iglesia parece generarse en el temor creciente de perder afiliación entre sus fieles. La aparición de nuevas iglesias y comunidades es cada vez más frecuente y la Católica no parece estar dando una respuesta contundente a esta "competencia".
Más allá de esta situación, es evidente que una cosa son las jerarquías de la Iglesia católica y otra lo que la Iglesia simboliza y representa. La fe católica es mucho más fuerte que las debilidades de algunos sacerdotes. No obstante, si dichas jerarquías no asumen una postura radical para volver la organización más transparente, podría crecer la amenaza que evidencia su creciente competencia.

andrea ospina dijo
nunca he creido ni jamàs creere en una iglesia fundada en la hipocresìa y la mentira. una iglesia discriminadora.creo en Dios y hablo con El a solas y me escucha y me ama, porque lo respeto y lo amo igual. los curas no son enviados de Dios, es una farsa. es hora de que la iglesia catòlica se derrumbe para que se acabe tanta aberraciòn...
27 Agosto 2007 | 05:14 AM