La reputación de los Sindicatos a la baja
Hay cifras contundentes sobre la afiliación de la fuerza laboral a las organizaciones sindicales en Colombia. Solamente el 4,6% se encuentra vinculado a ellas, demostrando la poca capacidad de convocatoria que hoy tienen dentro de la población asalariada. Las causas son muchas.
Una de ellas, la que reconocen los sindicatos en su posición de víctimas, es que los líderes sindicales son perseguidos, amenazados, presionadosy asesinados en nuestro país. Manifiestan además que hay una política laboral desde el gobierno respaldada por el sector privado para quitarles fuerza y capacidad de afiliación.
Pero para nada mencionan todas aquellas cosas que están desgastando su posicionamiento entre la fuerza laboral. No mencionan los privilegios que históricamente construyeron para sus directivos y líderes, que bastantes recursos financieros le han costado a muchas empresas del Estado en Colombia. Privilegios que, como sucedió en el caso de Foncolpuertos, desequilibraban dramáticamente las realidades salariales (trabajadores con un mínimo de formación profesional recibiendo pensiones de más de 15 millones de pesos mensuales).
No mencionan que todavía utilizan el discurso antiimperialista de la década de los 70. Sin entrar a debatir los cuestionables métodos del actual Presidente de los Estados Unidos, sí resulta absurdo pensar que empezando el siglo XXI todavía su discurso sea quemar banderas de ese país, promover marchas y protestas que terminan en saqueos y actos vandálicos, cuestionar toda política gubernamental sin mayor análisis, trabajar por debajo de cuerda con prácticas y actores al margen de la ley, apelar al populismo como argumento para ganar adeptos, tener un alto grado de maquiavelismo para la consecución de sus objetivos, no importarles arrastrar a las empresas y al país a su inviabilidadcon tal de asegurar sus objetivosy aparecer permanentemente como una fuerza que es capaz de cuestionar, pero incapaz de construir.
Y como dirán algunos que sí hacen propuestas, hay que ver el alcance que ellas tienen: más que pensar en la sostenibilidad de las organizaciones a las que pertenecen, piensan en cómo mantener unos privilegios que para nada convienen al futuro empresarial.
No obstante, es importante contar con sindicatos como fuerzas que representen a la población laboral, sin que ello represente llevarse por delante el futuro de las empresas. Para eso se necesita visión de largo plazo, y una mentalidad más amplia de los empresarios colombianos que contribuya a acercar sus puntos de vista y expectativas a las de los trabajadores.
En general, se requiere un plan ambicioso de gestión de la reputación, que de manera articulada, ayude a que las organizaciones sindicales recuperen su prestigio y credibilidad. No pueden iniciar este siglo XXI pensando de manera arrogante que todo lo que hacen está bien hecho. Nunca reconocen sus errores y desaciertos y eso es lo que el 96% de los trabajadores colombianos también le está cobrando hoy.
