Crisis empresariales iniciando el 2007
Estos primeros días del 2007 nos han dejado ver coyunturas críticas en diferentes organizaciones. En apenas dos semanas, Bancolombia, el Ejército Nacional y Pricol enfrentan coyunturas críticas que han tenido un alto nivel de visibilidad en los medios de comunicación.
Por supuestas dudosas maniobras financieras, el Presidente y Vicepresidente del Bancolombia fueron vinculados por la Fiscalía General de la Nación a un proceso en el que recibieron detención domiciliaria de manera por unas pocas horas. Sin embargo, la investigación sigue y el Banco ha orientado su estrategia de medios a posicionar dos ideas: los cargos ya prescribieron, y los hechos para nada deben afectar la solidez financiera de la institución y por tanto no hay riesgos de generar pánico en em mercado. El comportamiento de los clientes ha sido sensato, pues a pesar del impacto de la noticia, los demandantes del proceso también han dejado en claro que para nada les interesa afectar la viabilidad del banco (por el contrario, parece que reclaman su devolución como algo justo). El capital reputacional del banco (que afortunadamente no depende de las incomodidades que debemos padecer sus clientes por las congestiones, las filas y las demoras en la atención en casi todas sus sedes en Cali) es bastante alto y le ha permitido salir avante de esta coyuntura, que sin embargo, aún no se resuelve jurídicamente.
El Ejército colombiano, en cambio, repite nuevamente sus desaciertos del año anterior. En estas pocas semanas del nuevo año hemos conocido de la deserción de 13 soldados de un batallón porque, al parecer, los habían dejado en la montaña sin alimentos suficientes; hemos conocido de los maltratos contra soldados por no cumplir eficazmente con sus responsabilidades, y de los terribles juegos de un grupo de soldados que terminó con la vida de dos de ellos. El año anterior hubo también un debate nacional bastante extenso por el maltrato físico a soldados de un batallón. O el ejército no aprendió la lección, o las soluciones implementadas todavía no tienen los efectos esperados. El hecho es que esta institución, más que un protocolo para gestión de medios en situaciones de crisis, requiere un profundo cambio organizacional y cultural que permita que, a pesar de la guerra, la mentalidad de muchos de sus integrantes cambie, sin afectar por ello su eficacia en la lucha contra los grupos alzados en armas.
PRICOL Alimentos es una empresa venezolana que llevaba bastantes años en Cali. Por razones que intuyo, son financieras o de mercado (siempre lo son), la compañía decide levantar la planta que tiene en la ciudad y trasladarse a Facatativa. Esta semana cerraron la sede, pero en un contexto en el que se evidenció que el proceso comunicativo no fue el más adecuado, a pesar de haber tenido una vocera (abogada) para liderar la información sobre el tema a los empleados. El Sindicato manifestó que no habían sido claros en la información, les prometieron cosas que no se cumplieron y, como consecuencia, la noticia recibíó un sorprendente despliegue en todos los medios de comunicación de la ciudad, siempre dejando la duda de si PRICOL había o no sido clara con lo que había comunicado a sus empleados. Valga decir, y lo afirmo porque conozco empleados en la empresa, que la noticia del traslado se venía gestando internamente desde mediados del 2006.
La conclusión inicial es que hace falta mucha voluntad y decisión para ser transparente (PRICOL), mucha voluntad y decisión para cambiar organizaciones demasiado jerarquizadas (Ejército) y mucho trabajo de los abogados para resolver el conflicto Bancolombia - Gillinski, que parece seguirá siendo noticia a lo largo del 2007.

Arturo Salcedo P. dijo
Soy totalmente crítico de las empresas. Sus errores y desaciertos son injustos porque todas, sin excepción, viven de la plata de los colombianos. Pricol es lo que es porque tiene empleados que hacen sus productos, el ejército por sus soldados y el bancolombia por sus clientes.
17 Enero 2007 | 09:15 PM